lunes, 26 de noviembre de 2012

¿QUE NOS ESTAMOS PERDIENDO?

Un hombre se sentó en una estación de metro en Washington DC y comenzó a tocar el violín, era una fría mañana de enero. Interpretó seis piezas de Bach durante unos 45 minutos. Durante ese tiempo, ya que era hora pico, se calcula que 1.100 personas pasaron por la estación, la mayoría de ellos en su camino al trabajo.

Tres minutos pasaron, y un hombre de mediana edad se dio cuenta de que había un músico tocando. Disminuyó el paso y se detuvo por unos segundos, y luego se apresuró a cumplir con su horario.

Un minuto más tarde, el violinista recibió su primer dólar de propina: una mujer arrojó el dinero en la caja y sin parar, y siguió caminando.

Unos minutos más tarde, alguien se apoyó contra la pared a escucharlo, pero el hombre miró su reloj y comenzó a caminar de nuevo. Es evidente que se le hizo tarde para el trabajo.

El que puso mayor atención fue un niño de 3 años. Su madre le apresuró, pero el chico se detuvo a mirar al violinista. Por último, la madre le empuja duro, y el niño siguió caminando, volviendo la cabeza todo el tiempo. Esta acción fue repetida por varios otros niños. Todos sus padres, sin excepción, los forzaron a seguir adelante.

En los 45 minutos que el músico tocó, sólo 6 personas se detuvieron y permanecieron por un tiempo. Alrededor del 20 le dieron dinero, pero siguió caminando a su ritmo normal. Se recaudó $ 32. Cuando terminó de tocar y el silencio se hizo cargo, nadie se dio cuenta. Nadie aplaudió, ni hubo ningún reconocimiento.

Nadie lo sabía, pero el violinista era Joshua Bell, uno de los músicos más talentosos del mundo. Él había interpretado sólo una de las piezas más complejas jamás escritas, en un violín por valor de 3,5 millones de dólares.

Dos días antes de su forma de tocar en el metro, Joshua Bell agotó en un teatro en Boston, donde los asientos tuvieron un promedio de $ 100.

Esta es una historia real. Joshua Bell tocando incógnito en la estación de metro fue organizada por el diario The Washington Post como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de la gente. Las líneas generales fueron los siguientes: en un entorno común a una hora inapropiada: ¿Percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado?

Una de las posibles conclusiones de esta experiencia podrían ser:

Si no tenemos un momento para detenerse y escuchar a uno de los mejores músicos del mundo tocando la mejor música jamás escrita, ¿cuántas otras cosas nos estamos perdiendo?
 
 
 
                            

jueves, 23 de febrero de 2012

REPERCUSIÓN DE LA FORMACIÓN Y LA COMUNICACIÓN EN EL PUESTO DE TRABAJO


Existen una serie de competencias para crecer en una organización como pueden ser el liderazgo, la adaptación a los cambios, el trabajo en equipo…. Sin embargo, no podemos restar importancia a la gestión de personas; esto es, la capacidad para fomentar el desarrollo y crecimiento profesional de sus empleados, la competencia para proporcionar feedback que permita la corrección de desvíos y el reconocimiento de aciertos así como la aptitud para la resolución de conflictos de forma efectiva. Aquí entra en juego la formación, ya que a través de ella se adquieren las destrezas necesarias para adecuarse al puesto de trabajo.


Resulta obligado formularse la siguiente cuestión para entender la importancia del aprendizaje en una organización:   ¿Cuál es el motor de cambio en las organizaciones? La respuesta es bien sencilla. Es por medio del  personal a través del cual la organización perdura en el tiempo. Por ello resulta un factor clave mejorar la gestión del empleado, de forma que se maximice la productividad para que sea más efectivo ante un mercado cambiante y dinámico como el que se nos plantea actualmente.


El trabajador  invierte su capital humano en una organización y espera recibir una contraprestación a cambio de su fuerza de trabajo. Aquí entra en juego el valor añadido que genera la formación en determinados talentos y destrezas, valor que se expresa en oportunidades de desarrollo para dilatar su capital humano mejorando así potencialmente su empleabilidad.


En caso de que la utilidad supere el importe que se atribuya al programa formativo, permitirá que con dicho excedente se genere un mayor ajuste o perfección del mismo aparte de, lo más solemne del caso, demostrar las bondades de la transposición con respecto a la situación inicial.



En un escenario con tantos vaivenes y oscilante es obligado el reciclaje en el puesto de trabajo si se quiere sobrevivir. Para ello se debe incentivar al trabajador a especializarse a través de la formación, a configurarse como un ente adaptado a los cambios estructurales, las coyunturas del mercado y las dinámicas sociales. En esencia, todas estas premisas nos llevan al concepto de “self involvement” o auto-implicación, en el que cada trabajador debe sentirse considerado y participe de la entidad a través de una cierta polivalencia en la realización de las tareas.


Si bien no es menos cierto que, para que pueda ser consumado y operativo el cambio, esta relación de mejora y estímulo en el trabajador requiere de una “mudanza” en la consideración actual de muchos empresarios, dirigentes y operarios. Para vencer las resistencias y el anquilosamiento de estos colectivos se deberá ejercer una política de refuerzo, complemento y reeducación a través de sistemas y programas de ayudas que fomenten estas iniciativas. Aquí el problema no está tanto en como tener nuevas líneas de pensamiento si no en como desprenderse de las viejas costumbres obsoletas para la época que nos toca vivir.


Ahora bien, no es cuestión baladí percatarse del hecho de que para que se produzca una formación de calidad necesariamente se deberá hacer un estudio previo, una radiografía empresarial que permita elaborar planes de formación eficaces que permitan institucionalizar el cambio.


Erik Viardot (profesor de estrategia, política de empresa y marketing) realiza una analogía entre las compañías y los imperios para explicar esta filosofía. De esta forma establece que la potencia más espectacular no es necesariamente la más eficiente ni la más duradera, de tal forma que, a lo largo de la historia, aunque haya empresas modestas, han sobrevivido a los cambios debido al éxito estratégico y a su plasticidad (en gran medida a través de la formación, creatividad e innovación) ante situaciones adversas. 


Está demostrado que se produce una relación de causalidad directa entre formación y satisfacción laboral ya que la primera afecta de forma directa al desempeño y al rendimiento laboral, ambos vinculados a la segunda.  Para ello, inherentemente a toda formación deberá existir una mejor comunicación en la que se produzca una congruencia entre los intereses del trabajador y los objetivos de la empresa. Todo con la finalidad de que la organización madure, aprenda y se implique a través de la motivación con la única pero afanosa tarea de subsistir en el tiempo, una tarea en la que la estrategia no es simplemente ganar, sino permanecer.


Solo una última cuestión que suscita el debate: Si las dinámicas sociales se van asentando y gestando en la sociedad a través de pequeñas acciones interiorizadas paulatinamente por la misma,  ¿Por qué se siguen colocando hoy día obstáculos hacia la evidente mejora que suponen los procesos de formación y reciclaje  en muchas relaciones laborales? Solo se me ocurre citar a G. Henrichs para resolver esta cuestión cuanto menos controvertida: "Quien esté esperando que ocurra algo, podría empezar por remangarse las mangas de la camisa"...

viernes, 27 de mayo de 2011


Si te propones conseguir algo en la vida, lucha por ello.

Todo el mundo posee una fuerza que nos permitiría enfrentarnos a casi toda clase de problemas, a casi todos nuestros miedos y dudas. Hay muchos motivos diferentes para luchar: desde luchar por tí mismo, para salir adelante, para demostrarte algo, luchar por los demás, por los derechos, por la justicia, por la persona a la que quieres… simplificando, luchar por lo que te importa. Dejemos de actuar de forma  impasible, dejemos de ser espectadores de nuestra propia vida....


Yo lo tengo claro,“prefiero equivocarme por haber intentado algo, que equivocarme de no haberlo hecho".

martes, 24 de mayo de 2011

“PARTICIPACIÓN, RESPONSABILIDAD Y ACTITUD CIVICA EN UNA SOCIEDAD DEMOCRÁTICA”

En el mundo en el que nos hallamos inmersos en el que las relaciones son tan complejas y globalizadas se hace necesario de las agrupaciones sociales para dirimir problemas específicos; esto es, para encontrar soluciones comunes mediante acciones compartidas. Es en base a las estructuras democráticas establecidas donde se puede dar cabida a este tipo de acciones.


Una de las más famosas definiciones de la democracia fue dada por Abraham Lincoln en el S. XIX como “el Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”. Este concepto ya mostraba la idea del poder popular como elemento esencial de la democracia.


A lo largo de la historia, la democracia ha sido concebida como un conjunto de reglas que garantizaban la participación política de los ciudadanos, como exigencia moral y humana, como valor universal, como forma de gobierno. Es este último pensamiento el que lleva implícito la percepción de la participación popular en los asuntos públicos y en el ejercicio del poder político.


Aquí entra en juego el vocablo “PARTICIPACIÓN” (del latín participare –tomar parte-). Este término es una de las manifestaciones más claras de la libertad que es un bien que todos los ciudadanos conocemos y queremos.


Fue el político y filósofo Hans Belsen el que estableció en la década del 20 del siglo pasado que el individuo era políticamente libre cuando estaba sujeto a un ordenamiento jurídico en cuya creación hubiese participado. Lo importante del planteamiento del autor radicó en que concedió gran valor a la iniciativa popular como elemento vital para dar viabilidad al sistema.


Los conceptos de participación ciudadana y, más concretamente, de ciudadanía tienen ciertos derechos que les permiten incidir en la toma de decisiones o en la realización de determinadas políticas. La ciudadanía se convierte así en una dimensión que relaciona al Estado y la sociedad que hace posible que existan unos mínimos niveles de integración social y política en la sociedad. El objetivo, por tanto, que persigue la participación del ciudadano en los asuntos públicos es en última instancia ampliar la democracia. Sin esta dinámica participativa, sencillamente, la democracia no tendría cabida, no existiría.


No hay un camino hacia la democracia, es un obrar que tiene su fin y su valor en si misma. La democracia es el camino. Se podría decir que la participación cívica es la manera de obrar en que consiste la democracia.



Por otro lado es importante observar la relación directa existente entre representación política y participación ciudadana, de tal forma que nuestros representantes son nuestros gobernantes y solo pueden ser gobernantes si efectivamente nos representan. Por ello el papel del ciudadano es vital, es el puente que une a la representación con la participación; un puente construido, en principio, con los votos libremente expresados por el pueblo. Es aquí donde la participación ciudadana exige al mismo tiempo la aceptación previa de las reglas del juego democrático y la voluntad libre de los individuos que deciden participar: el Estado de Derecho y la libertad de los individuos.


En principio, la decisión de participar representa una compleja relación entre las razones individuales y el medio político ya que en la misma influye el entorno familiar, los grupos cercanos al individuo y, naturalmente, las motivaciones que se producen en el sistema político en su conjunto.


El autor norteamericano Léster W. Milbrath sugirió una curiosa clasificación de los ciudadanos en base a su participación o cultura cívica. Estructuraba la población en tres figuras: apáticos, espectadores y gladiadores de forma que reproducía los diversos perfiles de la sociedad en un circo romano. Esta metáfora empleada por el autor permitía relacionar los diversos roles que eligen los ciudadanos para tomar parte en la democracia. La relevancia de este planteamiento radica en que la actuación de los gladiadores carecería de sentido si no fuese por los espectadores. Aquí es donde se da el juego entre representación y participación que se resuelve en los votos: sin espectadores, los gladiadores sencillamente dejarían de existir en la democracia.


Ahora bien, las elecciones no agotan la participación ciudadana. En toda democracia que se precie debe existir un cauce continuo que asegure la opinión de los ciudadanos sobre las decisiones tomadas por el gobierno ya sea mediante referéndum, consulta popular, audiencia pública….. De esta forma se forzará a las élites a mantenerse en contacto con la población y facilitar a los ciudadanos volverse activos si así lo deciden.


Así, la idea clave de las relaciones entre participación y gobierno radica en que a los representantes políticos los votos no les concederán una autoridad limitada sino la obligación moral de ejercer el poder público en beneficio del pueblo. Con ello se genera una doble obligación: de los gobiernos hacia la sociedad que les ha otorgado el poder y de los ciudadanos hacia los valores sobre los que descansa la democracia.


Una actitud pasiva empobrece a las personas y a la comunidad, hace que no se acepten responsabilidades, nos deshumaniza. Frente a ello, con la participación, el hombre se construye poco a poco, es destino de su propio futuro



 Por último, es inevitable en este artículo hablar sobre conciencia social. El mundo no padecería conflictos sociales si todos los seres humanos actuáramos sobre la base de una ética de la responsabilidad. Por ello, los miembros de una sociedad que busca y pretende la justicia deben ser solidarios, responsables y tolerantes. Son estas las virtudes indisociables de la democracia.


Yo me pregunto, ¿Pueden estimular dichos valores la participación ciudadana? La respuesta es obvia. Sin duda no hay otro camino que reconozca, del mismo modo, la civilidad y la soberanía de los pueblos. Será en última instancia, sin lugar a dudas,  en la figura del ciudadano donde resida la clave de bóveda de la participación democrática.










sábado, 26 de febrero de 2011

PAJAROS PROHIBIDOS



Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales, hay fuegos grandes, fuegos chicos y fuegos de todos los colores.

Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire con chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman, pero otros arden con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende...



 

jueves, 24 de febrero de 2011

¿QUE PLANES TIENES PARA HOY? -MARIO BENEDETTI-




"Esta mañana desperté emocionado con todas las cosas que tengo que hacer antes que el reloj sonara.

 Tengo responsabilidades que cumplir hoy. Soy importante.

Mi trabajo es escoger qué clase de día voy a tener.

Hoy puedo quejarme porque el día esta lluvioso o puedo dar gracias porque las plantas están siendo regadas.

Hoy me puedo sentir triste porque no tengo más dinero o puedo estar contento que mis finanzas me empujan a planear mis compras con inteligencia.

Hoy puedo quejarme de mi salud o puedo regocijarme de que estoy vivo.

Hoy puedo lamentarme de todo lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido.

Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas o puedo celebrar que las espinas tienen rosas.

Hoy puedo autocompadecerme por no tener muchos amigos o puedo emocionarme y embarcarme en la aventura de descubrir nuevas relaciones.


Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar o puedo gritar de alegría porque tengo un trabajo.Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a la escuela o puedo abrir mi mente enérgicamente y llenarla con nuevos y ricos conocimientos.

Hoy puedo murmurar amargamente porque tengo que hacer las labores del hogar o puedo sentirme honrado porque tengo un techo para mi mente y cuerpo .


Hoy el día se presenta ante mi esperando a que yo le de forma y aquí estoy, soy el escultor.

Lo que suceda hoy depende de mi, yo debo escoger qué tipo de día voy a tener".

Que tengas un gran día… a menos que tengas otros planes.





domingo, 20 de febrero de 2011

SI YO TUVIERA MI VIDA PARA VIVIRLA DE NUEVO - POR ERMA BOMBERCK (escrito después que ella descubriera que se estaba muriendo de cáncer)

Me habría ido a la cama cuando estaba enferma en vez de creer que la tierra se detendría si yo no estaba en ella al día siguiente


Hubiera encendido la vela rosada en forma de rosa antes de que se derritiera guardada en el armario.


Habría invitado a mis amigos a cenar sin importarme la suciedad de la alfombra y el sofá desordenado.

Habría comido las palomitas de maíz en el "salón de las visitas" y me habría preocupado menos del engorro que suponía cuando alguien quería encender el fuego en la chimenea.


Habría dado mi tiempo para escuchar a mi abuelo divagando sobre su juventud.


Habría compartido más el día a día con mi marido que con la oficina.


Me habría sentado en el prado sin importar las manchas de la hierba.


 
¡DEJAR DE PREOCUPARME POR LAS COSAS PEQUEÑAS Y COMENZAR A PREOCUPARME POR LAS COSAS BELLAS QUE SI IMPORTAN!!!



No te preocupes sobre a quién no le agradas, quién tiene más o quien hace qué. En lugar de eso, atesoremos las relaciones que tenemos con aquellos que de verdad nos quieren.


Habría llorado y reído menos viendo televisión y más mientras vivía la vida.


En lugar de evitar los malestares de los nueve meses de embarazo, habría atesorado cada momento y comprendido que la maravilla que crecía dentro de mi, era mi única oportunidad en la vida de asistir a Dios en un milagro.


Cuando mis hijos me besasen impetuosamente, nunca habría dicho "cuidado, estoy ocupada, ahora ve y lávate para la cena", Habría habido mas "te quiero" y más "lo siento"


Pero sobre todo, quiero darle otra oportunidad a la vida, quiero aprovechar cada minuto. Mirar las cosas y realmente verlas... vivirlas y nunca volver atrás.